Consejo de la Secretaría de Economía para la Cuesta de Enero

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En año nuevo, nuestra palabra favorita es “desear”, es entonces cuando aparece una lista interminable en nuestra imaginación que excede las doce campanadas. Nuestras necesidades son ilimitadas en comparación a nuestros recursos.

Seguramente, mientras comes uvas deseas más dinero y mejores finanzas personales. Sin embargo, la energía renovadora del año nuevo apenas alcanza para la celebración ¿Qué pasó entonces? La cuesta de enero llegó más rápido que la formulación de nuestro último anhelo. El 2013 comienza y estamos viendo de dónde sacamos dinero para pagar deudas, agotamos los recursos: pedimos prestado a nuestros amigos y familiares, solicitamos un préstamo o empeñamos nuestros bienes.
La denominada cuesta de enero es una combinación del movimiento estacional a la alza de la inflación, con el gasto excesivo durante la época decembrina derivado de la falta de planeación en el uso de los recursos excedentes (aguinaldo, cajas de ahorro, etc). Si ya has sufrido los estragos decembrinos en años anteriores entonces ahora sabes que en realidad cuesta mucho, más allá de enero, recuperar tus finanzas y lograr un equilibrio en tus recursos.

Para que el bienestar de tu economía familiar no se quede en un imaginario etéreo y, al siguiente año la realidad sea otra, es importante que seas perseverante. A continuación, te ofrecemos algunos consejos que te ayudarán a lograr tus objetivos:

1) Hacer una lista te permite tener una idea mucho más real y clara de la disponibilidad de tus recursos y de tus gastos. Elabora tu presupuesto familiar, toma en cuenta los gastos fijos y los variables.

2) Prevé las fechas en las que tenemos gastos extra como, el 14 de febrero, el 10 de mayo, vacaciones, inscripciones y gastos escolares, así como los cumpleaños y fechas especiales de las gente a la que aprecias.

3) Considera cuáles son los gastos que son indispensables y aquellos que puedes evitar para disponer de esos recursos más adelante para cualquier emergencia.

4) Una vez que tengas una aproximación de tus gastos, podrás establecer metas viables de ahorro y administración.

5) Haz un uso responsable de tu tarjeta de crédito. Recuerda que por mínimos que parezcan los pagos, representan una derrama constante de tus ingresos.

6) Tus decisiones de consumo activan la economía nacional. Antes de comprar, revisa y compara precios. Protégete, conoce tus derechos y hazlos valer.