¿Conoces Tus Debilidades Alimentarias?

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Además del exceso de sal, proteína animal, azúcar o grasas trans, son muy comunes otros errores alimentarios que también debilitan la vitalidad y la salud.
Ciertos errores alimentarios se les da gran importancia porque se vinculan a las enfermedades de mayor prevalencia en los países industrializados: me refiero a los excesos alimentarios de azúcar, sal, proteína animal, colesterol y grasas trans.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) señala que enfermedades crónicas no transmisibles (como las cardiovasculares, la obesidad, la diabetes, el cáncer o la osteoporosis) son evitables si se corrigen a tiempo estos desajustes dietéticos responsables, en gran medida, de su desarrollo. Pero también hay otras debilidades alimentarias a las que en general no se les presta tanta atención y, con el tiempo causan problemas de salud.

Algunas debilidades alimentarias, ¿cómo controlarlas?

• La costumbre de comer alimentos precocinados. La rapidez y la comodidad se convierten más en perjuicio que en beneficio cuando fomentan el consumo habitual de alimentos precocinados, en muchos casos de baja calidad nutricional o, cuando menos, muy mejorable. Algunas marcas de hamburguesas, empanadas, lasañas, canelones y pizzas comerciales tienen como denominador común la carne de calidad mediocre, el escaso contenido de pescado y una abundante cantidad de masa o de rebozado por los que se paga a precio de materia prima. Además, en la mayoría de los casos, se utiliza un único modo de elaboración, la fritura, por lo que el consumo habitual de este tipo de productos suma calorías y grasas, además de sal y una mezcla desmesurada de aditivos.

• Demasiados cafés o estimulantes al día. El estado de estrés, excitación y ansiedad en el que viven muchas personas se agrava por la costumbre de tomar café, tanto en el desayuno como después de las comidas y entre horas. El café es la bebida estimulante por excelencia que toman la mayoría de los ciudadanos al comenzar el día. Hay quienes no conciben beber nada diferente porque esperan del café la ayuda que necesitan para despejar la mente y mantenerla activa durante la mañana, e incluso, durante todo el día, al tiempo que conservan cierto vigor. Sin embargo, hay sustitutos que consiguen los mismos efectos y evitan los posibles inconvenientes de la cafeína, que suponen desde síntomas leves (aunque muy incómodos), como temblores, nerviosismo y palpitaciones, hasta otros más graves, como empeorar una úlcera gástrica, debilitar el hígado, excitar en exceso el sistema cardiaco y mantener un nivel muy elevado de estrés y alerta.

• El dilema del picoteo. Uno de los primeros cambios tras ponerse a dieta es sustituir el pan dulce del almuerzo y la merienda por snacks en apariencia más sanos, como las tortas de cereales (arroz, maíz, mezcla de ambos o multicereales), los palitos de pan o las galletas. El exceso de sal o de azúcar y la mala calidad de las grasas (algunos contienen grasas trans) son tres deficiencias nutritivas que se deben evitar cuando se escoge el snack más saludable.

• Comer siempre embutidos: Por sus características nutricionales de abundancia de grasa, colesterol, sal y aditivos saborizantes, se recomienda el consumo escaso y esporádico de los embutidos, por lo que no cabe incluirlos en los bocadillos cada semana. Además de estos, los embutidos cocidos, como el jamón y el pavo, son, junto con el jamón, los productos que más sal proporcionan a la alimentación diaria.